lunes, 27 de septiembre de 2010

PLATÓN Y ARISTÓTELES

Platón llevó a cabo un estudio del alma (psiché), a la que dividió en tres partes (racional, irascible y apetitiva) relacionadas con tres clases sociales de su República ideal: filósofos-gobernantes, soldados y clase productora o trabajadora. Para Platón el alma era separable del cuerpo e inmortal, cosa que Aristóteles negó rotundamente. Para él, ésta no es algo distinto a la operatividad y funcionalidad de un cuerpo y, por lo tanto, no podría pervivir separadamente. Como escribe el estagirita: "Si el ojo fuera un animal, la vista sería su alma".




                                                                        
Platón
Sócrates y Platón se refirieron al término "alma" (psyché) y a las cuestiones de la vida anímica. Platón consideraba que las causas de la conducta se remontaban al "tipo" de alma que cada ser portaba, distinguiendo tres categorías: racional, irascible y apetitiva. Además, Platón elabora su teoría sobre el mundo inteligible y el mundo sensible, planteando que el alma es engañada por los sentidos y sólo conoce verdaderamente el mundo de las ideas por medio del entendimiento y la inteligencia, que constituyen según él el verdadero conocimiento (en contraposición a la imaginación y la creencia, como categorías inferiores).

Platón se da cuenta que el concepto es la esencia del objeto y la existencia. Esa unión es la intuición intelectual de la idea. Sólo la idea existe y tiene esencia.

                      

Las ideas de Platón son las que realmente existen. Lo que nos parece real en nuestra vida son sólo sombras, ilusiones de lo que realmente es verdadero y que sólo se percibe con el intelecto. Estas idéas no cambian y son perfectas.
Platón solía recurrir a relatos para exponer sus pensamientos filosóficos, como el que refiere que el hombre tiene recuerdos anteriores a esta vida de otras experiencias del intelecto perfectas de donde habitan los espíritus contemplando las esencias eternamente.
Describe la realidad de esta vida como una mera proyección difusa de las cosas verdaderas, en la oscuridad de nuestro entendimiento. Esas proyecciones no son las cosas, se parecen a ellas pero no son reales.
El conocimiento sólo se obtiene con la intuición intelectual de las esencias verdaderas.
Platón reconoce una jerarquía y prioriza a la idea del bien por sobre todas las demás.
Las ideas para Platón son realidades que existen, las únicas, porque las cosas de esta vida son sólo reflejos de ellas. Por eso su pensamiento se considera un realismo de las ideas, que son trascendentes al hombre.
La religión cristiana se basa en la filosofía platónica.



Aristóteles 

Para Aristóteles la sabiduría no tiene fines prácticos sino que intenta descubrir los principios de la realidad, las primeras causas; es una ciencia que busca el conocimiento en sí mismo.
El hombre comenzó por admirar la realidad y luego trató de explicarla y así nació la filosofía.
La metafísica para Aristóteles es la sabiduría por excelencia y es un conocimiento universal, el más difícil, porque es la ciencia más abstracta que existe y la que menos depende de los sentidos.
Aristóteles, al igual que Platón, estaba convencido de que el objeto del conocimiento científico es el universal y este universal es real, tiene realidad no sólo en la mente sino también en las cosas, aunque su existencia en la cosa no tenga la universalidad formal que tiene el entendimiento.
Por ejemplo, los seres individuales forman parte de una misma especie, son sustancias reales, pero no participan de un universal real, objetivo. La ciencia se ocupa del elemento universal que hay en las cosas, es decir, de la similitud específica.
Este principio formal merece el nombre de sustancia sólo en un sentido secundario porque el elemento esencial posee una realidad superior a la del individuo y puede ser objeto de la ciencia.
Lo que hace que un individuo sea sustancia de tal o cual especie es el elemento universal, la forma de la cosa, que el entendimiento abstrae.
Para Aristóteles el término sustancia tiene dos sentidos, la sustancia individual, compuesta de materia y forma y el elemento formal o la esencia específica que corresponde al concepto universal, con relación a nosotros, que no significa que sean tales en naturaleza, dignidad o tiempo.
La sustancia verdadera es para Aristóteles principalmente forma, inmaterial y pura. Son las sustancias primeras, independientes de la materia, como Dios, las inteligencias de las esferas y en el hombre, el entendimiento.
La metafísica por lo tanto equivale a la teología, porque la materia es ininteligible sólo la forma es inteligible.

Aristóteles reconoce cuatro principios: la materia, la forma, la fuente del movimiento, la causa eficiente y la causa final.
El movimiento es un hecho en el mundo. Aristóteles nos dice que tiene que haber un fundamento en la acción de cambiar, porque siempre hay algo anterior en potencia que se modifica y que por la acción de alguna causa eficiente recibe una nueva actualización.
Las acciones siempre se dan sobre algo definido, pero esta materia prima no existe en cuanto tal sino que siempre existe en conjunción con la forma que es la que le da el carácter.
La materia prima es un elemento que tienen todos los cuerpos, un poder de transformación, una pura potencialidad.
Existen pues tres factores del cambio, la forma, la materia y la privación o exigencia necesaria para que se de el cambio.
De manera que dos personas pueden ser idénticas en cuando a su esencia o naturaleza humana pero se diferencian porque la materia informada es diferente.
El acto, dice Aristóteles, es primero que la potencia, porque el acto es el fin, aquello para lo cual existe o se adquiere la potencia. Lo que es eterno, imperecedero, es actual en el más alto sentido.
Las cosas eternas, dice Aristóteles, han de ser buenas, no puede haber en ellas defecto ni maldad o perversión. No puede existir un principio malo separado, puesto que lo que no tiene materia es pura forma. La causa de todos los bienes es el Bien mismo.
El primer motor inmóvil que es la fuente de todo movimiento es la causa final, la causa última de la actualización de la potencia, o sea, la causa de que la bondad llegue a realizarse.
Actualmente la ciencia sabe que el ADN contiene toda la información necesaria de cualquier organismo desde que comienza a existir.
La acción de cada individuo de una especie permitirá la realización de su potencial.

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Frases de Platón

¿Quién es, pues, el creador y padre de este Universo? Difícil es encontrarlo; y cuando se ha encontrado, imposible hacer que la multitud lo conozca.

Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.


El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y acompasarlo con el blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio.

La libertad está en ser dueños de la propia vida.


La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.



La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos.

El amor es la alegría de los buenos, la reflexión de los sabios, el asombro de los incrédulos.
Frases de Aristóteles

"El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice."



"El ignorante afirma; el sabio duda y reflexiona."


 
"La esperanza es el sueño del hombre despierto."


"No hay un gran genio sin mezcla de locura."


"El hombre más poderoso es aquel que es totalmente dueño de sí mismo."


"Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama."




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